La historia de nuestro querido barrio llamado CAMBA CUA, que en idioma guaraní, significa “Cueva de Negros”, comienza a fines del siglo XIX.

Ubicada a la vera del Río Paraná en la zona del nordeste de ciudad de Corrientes, República Argentina, en un sector de este lugar ganado al río, que todavía no tenía organización la ciudad, se establece construyendo una casa de baja altura, de adobe con techos de tejas, el mulato Don Justo Cosio. Es en este sitio donde comienza esta hermosa historia. Don Justo Cosio adquiere una imagen del Rey Baltasar, traída de Europa ingresando por el hermano país del Paraguay y llegando a este lugar aproximadamente en los años 1890 y 1895. Luego la mulata Doña Mercedes Vedota adquiere otra imagen del Rey Baltasar donde también se incorpora para celebrar esta fiesta, que transcurrido el tiempo pasa hacer fiesta popular. Los negros, mulatos y mestizos, al ser convertidos al cristianismo lo adoptan como referente patronal y patrono del barrio.

Todos los años el 5 y 6 de enero conmemoran esta fiesta que en la actualidad continua.

Esta tradicional fiesta es transmitida de boca en boca, de generación en generación ya que no se encuentran escritos de la época. Comienza el 5 de enero, levantan un altar en sus casas y colocan a las dos imágenes en el mismo altar para su veneración donde son visitadas por sus devotos; al promediar el día se comienzan a reunir los vecinos, donde ejecutando tamboriles y danzando el candombe, en los patios cubiertos de árboles y enredaderas que rodeaban las casas. En la noche del mismo día, las imágenes se llevan en procesión por las calles del barrio, acompañadas por tamboriles y antorchas iluminadas con velas de grasa, realizadas para este acontecimiento.

Concluida la procesión, continúa la fiesta danzando el candombe en honor su Rey Baltasar. El día 6 de enero a las 10 hs se realiza la santa misa en la parroquia cercana, que la noche anterior eran trasladadas las imágenes a esta parroquia, siendo retiradas después de la misa.

Concluida la ceremonia religiosa las imágenes son transportadas a sus respectivas casas donde son recibidas por los acordes de la banda de música de la policía de la provincia, bombas de estruendo y alegría de los niños, hacen de esta fiesta un día especial, en estos años el 6 de enero era feriado y la concurrencia del público era mayor.

A continuación y antes de ser colocadas las imágenes en su altar, se realiza el tradicional saludo, acto de Adoración de los Reyes Magos, que consiste en colocar a las dos imágenes enfrentadas a una distancia considerada; a la derecha la del Niño Jesús y a la izquierda la imagen de Rey Baltasar y su abanderado.

Cuando las imágenes van a su encuentro, el abanderado de la imagen del Rey Baltazar comienza el saludo o veneración, donde el abanderado se arrodillar y bambolea la bandera del Rey que es contestado por el abanderado del Niño Jesús, de la misma forma se realizan tres saludos o veneración del Rey al Niño en memoria de los tres Reyes Magos.

Concluida la ceremonia los abanderados cruzan las banderas y por debajo pasan las imágenes para ser colocadas en el altar.

Quiero aclarar que este acto se realiza en la calle frente a la casa donde se veneran las imágenes y que a la fecha 114 años se continúa su realización.

Edgardo Alfredo Ríos

 

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.